La parte de la pieza que se va a
curvar se calienta al rojo vivo de
manera uniforme. Una vez caliente, se
fija en la plantilla disponiéndola entre
los topes soldados a la base de la
plantilla o sujetándola con ayuda de
gatos de apriete. La dirección correcta
del curvado la garantiza la propia
plantilla, al estar construida en perfil
angular dispuesto a 45º, de modo que
una de las aristas del barrote se vaya
alojando en su interior a medida que se
realiza el curvado. Cuando la barra
pierda calor, se repite la operación
tantas veces como sea necesario hasta
completar el curvado.
Una vez dobladas, se cortan las
barras y se preparan convenientemente aplanando y
estirando las zonas de unión de los
hierros mediante forja o mecanizado del
material sobrante con sierra, lima o
disco abrasívo. Finalmente se sueldan
las piezas y se repasa la soldadura a
martillo en caliente o con la amoladora y
retoques de limado.
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